Para tener en cuenta si deseas adelgazar.



**Para reducir la cantidad de comida que ingerimos sin tener que medirla ni pesarla, simplemente hay que masticar nuestras porciones durante al menos el doble de tiempo y mucho más despacio. Pronto notarás que estás satisfecho mucho más pronto y que ya no te es posible terminar la porción entera que te habías servido en un inicio.

**Reducir la fructuosa, un endulzante que está presente en muchos alimentos que consumimos a diario. Para esto habrá que generar un hábito de leer las etiquetas de los productos que compramos. La fructuosa disminuye la sensación de saciedad al reducir la transferencia de leptina, uno de los reguladores más poderosos del hambre que nuestro cuerpo tiene. Por ello, mientras más fructuosa ingiramos, más hambre tendremos pues la leptima se verá inhibida en su presencia. La fructuosa también incrementa los niveles de insulina, interfiriendo de esta manera con la respuesta que manda el cerebro al cuerpo respecto al hambre.

**Consume proteína durante el desayuno. Los desayunos altos en contenidos proteicos reducen de manera sustancial el apetito a lo largo de todo el día y reducen las comidas subsecuentes.

**Come tres comidas al día. Es de todos sabido que saltarse una comida no solo no hará que enflaques sino que tendrá el efecto contrario, pues en la siguiente comida estarás tan hambriento que seguramente arrasarás con todo. De ser posible come hasta cinco, con tres comidas principales y dos colaciones, una a media mañana y otra a media tarde.

**Aléjate de los snacks. Si no tienes comida a la vista, no tendrás tentaciones. Elimina de tus cajones y alacena las galletas, panes, chocolates y dulces y verás que poco a poco comienzas a pensar menos en ellos. En vez de ir a la máquina de golosinas toma agua cada vez que sientas un antojo. Muchas veces la deshidratación se disfraza en forma de hambre. Lleva en tu bolso una fruta (plátano, manzana, mandarina) o una bolsita con nueces y almendras que bien pueden funcionar como un snack saludable.


**Nunca comas directamente del paquete. Al hacerlo no es posible contabilizar cuánto estás comiendo, mientras que si te sirves en un plato podrás llevar un mejor control de tus porciones. Y por supuesto evita servirte tres veces o más. Dos es más que suficiente.



**Aprende a preguntarte siempre ¿esto realmente vale la pena? Cuando tengas frente a ti una enorme tentación como un postre suculento, cuestiónate qué has comido durante el día y qué te falta por comer (si aún tienes compromisos sociales por la noche) y si realmente vale la pena echar a perder el esfuerzo por un antojo. Te aseguramos que en el 95% de los casos, la respuesta será “no”. Piensa dos y hasta tres veces si quieres tirar por la borda todo por un taco.





SAIKU

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